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HD Audio, DSD, PONO y todo lo que hay que saber.

HD Audio, DSD, PONO y todo lo que hay que saber.

El lanzamiento oficial de PONO y su capacidad para reproducir canciones en DSD y HD Audio en el marco del SXSW 2014 y con Neil Young de padrino supuso el descubrimiento por parte del gran público de un misterio arcano con el que los aficionados al audio llevamos años conviviendo: existen formatos de audio técnicamente superiores a los omnipresentes CD y MP3/AAC que te encuentras en la FNAC, en iTunes o los que usa Spotify.

Esto, que en un alarde del márketing se ha llamado “música HD” o “HD Audio” y se presenta como un sonido “con mayor emoción y cercanía al directo”, es simplemente una grabación producida con los mismos procedimientos que las que podemos encontrar en CD, pero que en vez de usar una profundidad de bits y un muestreo de 16bit/44.1khz, usan otros más altos, de 24bits/96khz o incluso 24bits/192khz, que son la profundidad de bits y frecuencia de muestreo de los archivos con los que se suele trabajar en los estudio de sonidoLlegados a este punto, se imponen dos preguntas:

¿Estos formatos suponen una novedad?

Muy sencilla: NO. Estos archivos llevan más de una década siendo utilizados en formatos comerciales como el SACD o el DVD-A (que, todo sea dicho, no han gozado de gran éxito popular) y por los aficionados en sus equipos tanto estacionarios como, en los últimos dos o tres años, a través de los mejores reproductores HIFI portátiles capaces de reproducir estos archivos, iBasso, Astern&Kell, FIIO, Sony, Hifiman, etc. Así que no, PONO no supone nada nuevo bajo el sol, ni en el uso de los formatos HD Audio ni en poder hacerlo de forma portátil.

¿Aporta el HD Audio mayor calidad a la reproducción de música?

Responder a esto, al menos de la forma adecuada, necesita un poco más de trabajo. Así que ya sabes, si sientes curiosidad por saber si es cierto que has estado comprando música en “baja calidad” durante toda tu vida, tendrás que seguir leyendo un rato más.

 

Antecedentes del DSD y HD Audio

En la era del vinilo, cuando todo era analógico, la diferencia de calidad de sonido y durabilidad entre unos discos y otros estaban determinadas, en cuanto a soporte se refiere, por la calidad de la impresión y materiales del vinilo. Con el casete la cosa siguió igual, la calidad de la cinta era lo que determinaba en mayor medida la calidad de sonido y la durabilidad de la misma. Los famosos vinilos de 180gr o las cintas de tipo IV (metal), ofrecían una mejora física notable sobre sus parientes de peor calidad, que se traducía en mejor sonido y mayor resistencia al uso.

La llegada de lo digital, con el CD como abanderado, en cierto modo uniformiza la calidad del soporte (al menos a corto-medio plazo), obligando a que otras nuevas “variables” entren en la ecuación porque, amigo, el marketing ama las diferencias que la gente no acaba de entender bien. La coexistencia de los procedimientos analógicos (A) con los nuevos medios digitales (D) hizo que de golpe cobrasen una importancia capital las siglas que aparecían en la trasera de los CDs: AAD, ADD y DDD, referidas a la tecnología en la que se había hecho el proceso de grabación. máster y soporte respectivamente. Si un sistema era mejor que el otro dio pie a apasionadas discusiones entre aficionados de las que, a falta de foros (eran los 80), es fácil encontrar referencias en medios de la época.

La implantación de la tecnología digital en todo el proceso de creación musical unida a la migración del CD hacia los archivos digitales hizo que la vieja discusión analógico vs digital se dejase de lado, al menos unos años, en pos de otras nuevas como formatos comprimidos vs lossless, comprimidos con un codec vs comprimidos con otro, bitrates altos vs bitrates bajos… en fin, todos contra todos. Flac, wav, ape, alac, mp3, ogg, aac, wma… hay que reconocer que una gran variedad de formatos con todo tipo de diferencias técnicas entre ellos da mucho juego. En este sentido, durante los últimos años y a raíz de la salida del SACD, el DVD-A, la digitalización de vinilos (vinyl rip) y los formatos digitales HD Audio… el CD (16/44,1) ha dejado de ser la “jarra de medir”, pasando a ser comparado con los formatos en alta resolución. Por supuesto, todos estos temas también han dado pie a elevadas discusiones audiófilas.

En la actualidad, junto con un curioso revival del vinilo del que algún día hablaré, parece que el formato DSD, utilizado por los SACD, asoma como alternativa al estándar PCM con impresiones encontradas tanto en la industria como entre los aficionados.

El caso es que en los últimos 30 años ningún formato físico, pese a que muchos presentaban características técnicas muy superiores, ha logrado desplazar al CD como principal soporte físico para música estéreo (recordemos que los SACD o DVD-A son capaces de contener hasta 6 canales de audio) y que los formatos comprimidos con pérdida, como MP3 o AAC, siguen siendo los reyes del mambo en las tiendas de música online (iTunes, Amazon…) y en los servicios de streaming (Spotify, Soundcloud…).

En fin, que entre tanto formato y tanto soporte, la pregunta que se impone y que trataré de contestar es la siguiente: si la industria del audio lleva 30 años estancada o incluso retrocediendo en cuanto a calidad de audio sin que casi nadie, y desde luego no los artistas, se rasgue las vestiduras, ¿la súbita popularización de los formatos HD Audio tiene alguna base o simplemente es otro invento del márketing?

 

Un poquito de información técnica

Tratar todos los elementos que intervienen en una grabación de audio es muy extenso y complejo, así que antes de que huyas veloz como un ex-ministro camino del consejo de administración de una eléctrica, prometo que esto va a ser muy resumido, comprensible, casi indoloro y que después de leer esto los principales elementos que conforman un archivo de audio nunca volverán a tener secretos para ti.

Los formatos de audio digitales tienen, en lo que ahora nos interesa, 2 variables importantes.

1.- Frecuencia de muestreo (frecuency rate), es el número de muestras por unidad de tiempo que se toman de una señal continua para producir una señal discreta durante el proceso necesario para convertirla de analógica en digital. En una señal analógica la onda de sonido es continua, cuando la convertimos en digital “marcamos puntos” en ella para poder replicarla. Si hablamos de 44,1 khz o 192 khz, significa que en cada segundo de audio se han marcado 44100 o 192000 “puntos” como si fuese un enorme “dibuja siguiendo la linea”.

Segmento de una pista en 16bits/44.1khz vista con un detalle de cienmilésimas de segundo:

Señal DSD y audio HD en curva

Mismo segmento de la misma pista en 24bits/192khz vista con un detalle de cienmilésimas de segundo:

señal audio HD 24/192

Viendo estas gráficas la intuición parece confirmar que cuantos más puntos de referencia tenga la grabación, más precisa será la reproducción ¿no? 

A este respecto muchas  veces he leído que la razón de que no se note diferencia es que con 44.100 muestras por segundo ya tienes bastantes muestras y no hacen falta más porque no somos capaces de notar esa mayor precisión. Pues no, esto es un error de bulto y aquí es donde entra en juego nuestro amigo Nyquist con tu teorema.

“El teorema de Nyquist demuestra que la reconstrucción exacta de una señal periódica continua en banda base a partir de sus muestras, es matemáticamente posible si la señal está limitada en banda y la tasa de muestreo es superior al doble de su ancho de banda.”

Nyquist explica la relación que existe entre la frecuencia de muestreo y el rango de frecuencias que una pista puede contener (mayor frecuencia de muestreo -> mayor rango de frecuencias) y por ello tiene dos implicaciones importantes:

A – El  umbral superior de una grabación de audio digital alcanzará como máximo la mitad de su frecuencia de muestreo. De este modo, si la grabación está en calidad CD, 44.100 hz, las frecuencias más altas de esta llegarán a 22.050 kHz, lo que en principio supone quedar 2050 hz por encima la capacidad humana y bastante más allá de la capacidad real de la gran mayoría de equipos de sonido, ya sean auriculares o altavoces. Luego, debido a un filtro de paso alto que se pone en las grabaciones, se acaba limitando a los 20khz efectivos, que aún así supone quedar en el límite superior del umbral de audición de los humanos más afortunados.

B – “La información completa de la señal analógica original que cumple el criterio anterior está descrita por la serie total de muestras que resultaron del proceso de muestreo.” En cristiano: para reproducir sonidos de hasta 22.050 hz, con un muestreo de 44.100 hz vas a lograr EXACTAMENTE los mismos resultados que uno de 192.000 hz. Como comentaba al principio, no es un tema de notar o no notar. Una vez la señal cumple el criterio de Nyquist, su reconstrucción es completa. En sonidos de hasta 22.050hz, una frecuencia de muestreo de 44.1khz, 96khz, 192khz o 384khz reconstruyen EXACTAMENTE la misma curva.

El espectro audible humano va de 20hz-20khz (20-20000), no es constante en toda la escala y con la edad se reduce. De hecho, en la edad adulta la mayoría tenemos serias dificultades para escuchar la undécima octava (16khz-20khz).

Visto esto, es evidente que una mayor frecuencia de muestreo no va a aportar nada a la experiencia auditiva.

 

2.- Profundidad del bits (bit depth), es la información que contiene cada muestra, su “profundidad”. También se define como el número de variaciones de una onda de sonido. Una muestra de 8 bits tiene 256 niveles (2 elevado a 8), una señal de 16 bits tiene 65536 niveles (2 elevado a 16) y así sucesivamente.

dynamic range

Lo que nos interesa de la profundidad de bits es su relación con el rango dinámico. El rango dinámico es, en este caso, la horquilla que hay entre el nivel de ruido de fondo y el nivel pico. Una grabación con alto rango dinámico se escucha con un sonido más natural y real, con más pegada y más vivo. Como se da la circunstancia que a mayor profundidad de bits, mayor rango dinámico teórico, la cosa en principio parece una buena idea.

En una orquesta, por ejemplo, los sonidos más débiles (pianísimo, ppp) rondan los 30dB, mientras que los más fuertes (fortísimo, fff) alcanzan los 110dB, por tanto, el rango dinámico en este caso es de 80dB. Nuestro oído es capaz de percibir hasta 130 dB , que es el umbral del dolor. El CD (16 bits) tiene un rango dinámico máximo de 96dB, mientras un DVD-A o un SACD (24 bits) tienen un máximo teórico de 144dB. Para ponernos en contexto, un buen vinilo puede alcanzar los 75dB, un casete los 55dB, un DAC como el ODAC ronda los 110dB y los mejores DACs actuales alcanzan, una vez montados en un aparato funcional, como máximo a los 120 o 125db (lo que significa que en realidad no alcanzan los 24 bits, sino que se quedan en unos 20).

Si consideramos que el ruido base, la referencia de lo que sería el ruido ambiente en un estudio de grabación, es de unos 30dB, y que el umbral del dolor se sitúa en torno a los 130-140dB (a partir de 120dB el oído ya sufre daños), nos sale un rango dinámico máximo de 100-110dB, por lo que es posible en uso real superar el máximo de 96dB que tiene el CD. El estudio de Beyer y Moran  “Audibility of a CD-Standar A/DA/A Loop Inserted into High-Resolution Audio Playback” citado por NwAvGuy en su artículo “Noise and Dynamic Range” concluye que la “barrera” de los 96dB del CD se puede llegar a percibir solo por ciertas personas en algunas grabaciones concretas y escuchando la música a volúmenes “muy elevados y poco realistas”. Así que sí, es cierto que la mayor profundidad de bits se sostiene sobre una base real… pero improbable, por lo que en las condiciones habituales no supondrá un aumento de calidad audible.

NOTA: El forero AgaporniPower nos hace dos acertados comentarios de los de buscar nota. El primero es que mediante técnicas de noise shapping, utilizadas por algunos sellos como Pentatone, es posible bajar el suelo de ruido en un CD y aumentar así el rango dinámico hasta más allá de 100dB en las frecuencias por debajo de 15khz. El otro es que los DACs no funcionan realmente tal cual el teorema de Nyquist-Shannon, sino que hacen una pequeña “trampa” llamada oversampling. Esto consiste en que entre la entrada digital y la salida analógica el chip DAC aumenta la frecuencia de muestreo mediante interpolación por ejemplo al doble, de 44.100hz a 88.200hz. El motivo de hacer esto es abaratar el DAC simplificando su operativa, ya que le permite usar filtros más sencillos y económicos. Como veis, nuestros lectores nos ponen las cosas difíciles.

 

HD Audio: diferencias PCM y DSD

Todo la información que hemos dado hasta ahora se centra en el sistema de modulación PCM, que es el más habitual, pero existen otros sistemas alternativos. Quizá el más conocido por los aficionados es el DSD.

El formato DSD es un sistema propietario de Sony y Philips  basado en la modulación por densidad de impulsos (PDM). Ha sido utilizado sobre soporte físico en los SACD y los últimos tiempos ha resurgido en formato archivo digital. El DSD, a diferencia del PCM, se basa en una profundidad de bits muy baja de tan solo 1 bit y una frecuencia de muestreo enorme de 28.224 mhz.

El principal “fallito” del DSD es que debido a que las operaciones DSP en un entorno de 1 bit son técnicamente muy complejas y que la mayoría de sistemas de edición de audio profesional, como Pro Tools, trabaja únicamente en PCM, gran parte de discos en DSD, sobre todo los producidos con edición multipista (casi todos los grupos graban por separado y mezclan después) están procesados en PCM y convertidos solo en última instancia a DSD, por lo que básicamente son archivos PCM a los que al final de todo se les ha cambiado el formato. Esta falta de herramientas para trabajar en DSD junto a la intuición de que se trata de un formato más encaminado a digitalizar antiguas grabaciones desde analógico que a producir nuevo material, ha llevado a que muchos de los discos que podemos encontrar en SACD y DSD sean precisamente digitalizaciones de antiguas grabaciones o directos.

Otro problema importante del DSD es el hecho de que una cuantificación de 1 bit genera ingentes cantidades de ruido, por lo que es necesario el uso de técnicas de modelado de ruido para desplazar ese ruido más allá del umbral de audición, lo que supone una desventaja frente a formatos de HD Audio en PCM, que partiendo de resoluciones 24/96 o 24/192 no tienen ningún problema para contener información más allá de ese umbral. Esto es fácil de ver en la siguiente gráfica.

Ruido en archivos HD Audio PCM y DSD

A día de hoy la opinión más extendida entre los técnicos y entre marcas de prestigio como Linn o Benchmark es que el DSD era un buen invento cuando surgió, en 1999, como una mejora técnica sobre el CD (PCM 16/44.1), pero que a día de hoy con la generalización en usos profesionales del PCM 24/96 y 24/192 (HD Audio) y la increíble mejora de los DACs que trabajan en PCM, no tiene ningún sentido ni en la edición profesional ni en su uso como formato comercial. A este respecto me ha parecido muy interesante este artículo en HD Real, tanto por el proceso de test que han llevado a cabo como por la anécdota del ingeniero de Sony: “Después de un largo camino nos dimos cuenta de que el DSD era en cierta manera un error, pero ya habíamos invertido demasiado dinero en él. Conociendo a Sony, su largo historial de formatos fracasados y su desigual éxito de los últimos años, es fácil creerle.

Como no podía ser menos, han surgido numerosas iniciativas dirigidas a comparar los distintos formatos digitales y analógicos con el DSD. Quizá la que ha tenido más repercusión ha sido el “Proyecto K622”, lanzado por la revista Stereophile, de la que se hizo eco el foro español Matrix Hifi. Esta serie de pruebas junto a otros estudios parece coincidir con que el PCM a alta resolución y DSD son en la práctica indistinguibles uno del otro. Por otro lado, no es difícil encontrar por ahí reviews y análisis en diversos foros y revistas que defienden que el DSD es muy superior al PCM. Al final, como la gran mayoría de reproductores HIFI y DACs actuales ofrecen decodificación DSD, todos vamos a poder comprobar este extremo fácilmente con nuestros propios oídos.

 

El tamaño importa

Seamos claros, si ahora estamos hablando de HD Audio es porque la capacidad de almacenamiento y la banda ancha nunca habían sido tan accesibles ni tan baratas. Hoy en día por 70€ tienes un disco duro de 2tb y cualquiera puede tener un conexión a internet de 20mb en su casa. En estas circunstancias, conseguir y almacenar HD Audio no supone una gran diferencia a hacerlo con cualquier otro formato. Aún así, aún queda un reducto donde la capacidad de almacenamiento, aunque cada vez menos, es limitada y cara: los reproductores portátiles.

Estos son los tamaños de archivo generados por el formato PCM es sus variantes más habituales.

pesos de archivos HD audio

Hay que tener en cuenta que mediante compresión sin pérdida, como puede hacerse con FLAC, es posible reducir estos archivos en un 50% o incluso 60%. De todos modos, las pistas en 16/44.1 seguirán ocupando tres veces menos que en 24/96. Si consideramos una media de 60 minutos por disco, cada disco en formato 16/44.1 comprimido en FLAC ocuparía unas 300mb mientras que en 24/96 (HD Audio) hablaríamos de casi un giga. Esto, trasladado a una tarjeta de 64gb cambia de llevar 60 discos a llevar 180. En algunos reproductores que tienen doble bahía microSD y contando con las nuevas tarjetas de 128gb y 200gb, la capacidad potencial se amplía hasta las 250gb-400gb, pero al mismo tiempo el coste, tanto del reproductor como de las memorias, se dispara. Llegados a este punto y viendo las ventajas y desventajas de cada formato, parece que la opción más lógica para los que quieren llevar gran cantidad de música y desechan la opción de la compresión con pérdida (MP3, AAC, OGG…) sigue siendo el FLAC en 16bits/44.1khz y no formatos de HD Audio.

 

Teorías a favor del HD Audio

Hasta ahora hemos expuesto los argumentos científicos, objetivos, oficiales o llámale como quieras. Pero claro, como el mundo del audio sin discusiones talmúdicas ni posturas irreconciliables sería aburridísimo, vamos a exponer también algunas de las teorías y argumentos a favor del HD Audio que corren por ahí. Así, si hacéis pruebas con vuestros equipos os podéis entretener un rato con ellas.

1.- Los estudios audiométricos y psicoacústicos demuestran que la mayoría de humanos tenemos un rango audible limitado, el consabido 20hz-20khz. A esto se suma que gran parte de los sistemas de grabación y reproducción de audio, a excepción de algunos de muy alta gama, ni siquiera cubren con solvencia ese rango. Pero también es cierto que se han dado casos de personas con un oído extraordinario capaces de oír sonidos bastante por encima de 20khz. Además, al igual que si alcanzan suficiente presión sonora (SPL) podemos sentir las infrafrecuencias de hasta 5hz mediante el tacto, existen teorías que apuntan a que somos capaces de sentir frecuencias ultrasónicas por encima de nuestra capacidad auditiva. De hecho se han realizado controvertidos estudios que apoyan esta idea. El problema es que otros estudios y pruebas, sobre todo pruebas ABX, rechazan todo lo anterior. Obviamente todo esto ha dado pie a acaloradas discusiones entre los que consideran que las frecuencias ultrasónicas se pueden oír, sentir, ambas cosas o ninguna de las dos.

El caso es que existen grabaciones con sonidos registrados por encima de los 20khz e incluso los 30khz  y que formatos como el disco de vinilo y en mayor medida el DVD-A son capaces de contener esta información mientras que el CD no. Del mismo modo, también existen altavoces y auriculares capaces de reproducirlos, por lo que hay terreno para la experimentación, las pruebas y las opiniones. Si de todos modos (como yo) no notas diferencia, siempre puedes probar una solución radical, comprar este gadget o tirar de un poco de, ya sabes… ayuda externa.

2.- El sentido del oído humano no escucha todas las frecuencias de forma lineal, sino que es más eficiente con unas frecuencias que con otras. Curiosamente (por pura evolución) lo que mejor escuchamos son los medios, donde se centran las voces. En la práctica el oído discrimina las frecuencias más altas y en mayor medida las bajas. Esto se nota claramente cuando escuchamos música a bajo volumen, mientras que los medios y medios agudos se siguen escuchando bien, los graves y subgraves prácticamente desaparecen.

 

HD Audio y sonido percibido

Sobre esta base hay gente que propone que si bien el rango dinámico de un CD es suficiente para las frecuencias medias, un incremento del rango dinámico puede llegar a ser percibido en las bajas frecuencias debido a su efecto “compensatorio” en la discriminación que nuestro oído hace de ellas, sobre todo a volúmenes elevados. Este argumento pretende explicar el mayor “cuerpo”, “emoción” o “graves más profundos” que algunos aficionados dicen encontrar en las grabaciones en alta resolución.

Este mismo argumento de la discriminación de frecuencias lo he leído alguna vez para tratar de explicar el famoso tópico de “el vinilo suena mejor”. Los defensores de esta tesis dicen que si bien el rango dinámico absoluto del vinilo es inferior al del CD debido a su suelo de ruido más alto, su rango dinámico en las frecuencias que escuchamos mejor, las medias, sería superior. Esto trata de explicar la percepción que tienen algunas personas de que los vinilos tienen mejores medios mientras que los CD tienen mejores graves. En este sentido, la mayoría de explicaciones van más por el lado de que el vinilo, con un mayor ruido de fondo y distorsión, en su imperfección resulta más natural, más parecido a la forma imperfecta en que escuchamos la música en directo, mientras que el CD, en su perfección y nitidez, resulta frío y poco natural. Esto, al fin y al cabo, es un tema de gustos y de la educación musical que haya tenido cada uno.

Para los que tengan ganas de profundizar en este tema hay una serie de artículos de Christine Tham para Audioholics que han sido bastante comentados:

Dynamic Comparison of CD, DVD-A, SACD – Part 1 / Dynamic Comparison of CD, DVD-A, SACD – Part 2 / Dynamic Comparison of CD, DVD-A, SACD – Part 3 / Dynamic Comparison of LPs vs CDs – Part 4 / Dynamic Comparison SACD vs CD – Part 5

Resulta también especialmente interesante el wiki de HydrogenAudio sobre los vinilos.

3.- La música digital “normal” genera estrés, mientras que la música HD Audio y en especial el formato DSD, al acercarse, en opinión de los defensores de esta idea, a ciertas características de los formatos analógicos, generan un sonido “menos digital” y más placentero. Todo esto, al igual que otros muchos postulados similares, viene de una presentación en la Audio Engineering Society realizada por el Dr John Diamond en 1980, llamada Human Stress Provoked by Digitalized Recordings. Como en la wikipedia hay una extensa explicación sobre el tema de la discusión analógico vs digital está más que tratada, no voy a explayarme sobre ello. Ahí están ambos formatos para que cada cual pruebe todo lo que quiera y se quede con lo que más le guste.

Como contrapunto a estas ideas y a otras que tienen bastante proyección entre algunos audiófilos, resulta curioso leer esta presentación de Thomas D. Kite, que ya en 2001 rebatía muchas de estas tesis, lo que demuestra que la controversia que rodea al HD Audio viene de lejos y no tiene visos de acabar en breve.

 

Conclusión

Me parece que a lo largo de este artículo he dejado claro que, en mi opinión, el HD Audio como formato en sí mismo no constituye una mejora de calidad notable sobre el CD (al menos no lo suficiente para pasar test ABX), lo que no significa que al mismo tiempo esté convencido que si prospera a nivel comercial, por diferentes motivos acabaremos disfrutando de mejores grabaciones. El principal de ellos es que de alguna manera tendrán que justificar / demostrar (más bien simular), que los nuevos formatos de HD Audio suenan apreciablemente mejor que los convencionales, y esto solo será posible mejorando las masterizaciones actuales.

Al final cada cual decidirá si prefiere tener su música en DSD, FLAC, AAC o lo que sea, pero si se mejora el estándar de grabación, producción y masterización, aunque sea para colarnos sus nuevos formatos, nos beneficiamos todos. Incluso los que no hacemos ni caso del DSD.

 

Como siempre, deseamos que hayáis disfrutado del post y esperamos vuestros comentarios.

Saludos. El equipo Headphoniaks.

 

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10 Comentarios
  • Gonzalo Shamapeniel
    20/03/2014

    Enhorabuena por el artículo, de lo mejor que he leído en mucho tiempo.

  • Manu1oo1
    05/05/2014

    Brutal. Enhorabuena. Son conceptos que llevo mucho tiempo defendiendo, pero explicados mucho mejor de lo que yo seré capaz jamás.

    Un diez.

  • Gaby
    13/06/2014

    Muy Bueno, hace un tiempo lei las pruebas abx que hicieron en matrix hi-fi
    y en conclusion el tema principal es la masterizacion, un cd bien grabado con un buen rango dinamico suena igual que cualquier hi-rez,
    pruebe cualquiera pasar 24/96 a 16/44 a ver si encuentra alguna diferencia

  • Jaime
    13/08/2014

    Grandísimo artículo, muy interesante y bien explicado.

    Sin embargo, hay una cosa que yo no me canso de repetir cuando alguien me pregunta sobre formatos, audio HD etc… Y es que lo MÁS IMPORTANTE, mucho más que el formato, es la EDICIÓN del disco que estamos escuchando. Con esto apunto a la “famosa” guerra del volumen que empezó prácticamente a la vez que el CD.

    Mucha gente compara un CD con un vinilo y llega a la conclusión de que el vinilo suena mejor. La realidad es que la música que ha llegado al CD es DISTINTA de la del vinilo. En muchos casos ha sido remasterizada y comprimida para que suene más alto y otras muchas trastadas más.

    Si hablamos de exactamente la misma señal de audio, esto es, mismo mastering, la grandísima mayoría de la población no es capaz de distinguir entre un MP3 a 192 kb/s y un WAV.

    La solución óptima para el melómano moderno es archivar la música en formato FLAC en su casa, y recurrir al formato MP3-V0 (variable de mayor bitrate) para la reproducción portatil.

    En mi caso mi biblioteca en FLAC ocupa unos 250 GB, mientras que en MP3 unos 80 GB. Así puedo llevar mi biblioteca siempre encima en una microSD de 128GB en mi iBasso DX90.

  • Joaquín
    11/09/2014

    Como aficionado de muchos años, creo necesario aportar que buena parte de la información que aporta un vinilo bien prensado con material acústico (instrumentos clásicos) simplemente no se encuentra en los formatos digitales de calidad CD. Justamente los de alta resolución se acercan más a lo que oígo con el vinilo. Por mucho que quiera sacarle virtudes a mi colección de varios miles de CDs amasada durante décadas, cuando paso al vinilo en buenas condiciones, es obvia su mayor inmediatez, riqueza tímbrica (de verdad, no hablo de coloraciones), tridimensionalidad y naturalidad.

    • headphoniaks
      11/09/2014

      Hola Joaquín.

      La mayor parte de la diferencia de calidad se explica en la procedencia del máster. Hay muchos CDs con másters muy malos y muchos vinilos con másters muy buenos. Es muy fácil de probar: coges un fichero en 24/96 o 24/192 ripeado de vinilo que te guste como suena, lo downsampleas a 16/44.1 y haces pruebas ciegas. Si quieres lo quemas en un CD y si no desde el ordenador directamente.

      Luego hay un tema de educación musical. Si has estado muchos años escuchando vinilos tu oído se ha hecho a ese sonido. Si te pones algo distinto, aunque sea mejor, es diferente, y diferente en audio ser tomado por peor. Es algo de gusto adquirido y sentimental más que calidad medible. De todos modos, el tema del Pono en cuanto a esto es puro marketing, porque los ficheros que usa son tan digitales como cualquier otro.

      Saludos.

  • JD
    20/09/2014

    En dos palabras: IM-PRESIONANTE!!
    SOBERBIO artículo.
    Buscando como digitalizar mi amplia colección de CD’s, me ha sido enormemente útil.
    1Tb de gracias 😉

  • A. Arteaga
    29/12/2014

    Cojonudo artículo, me ha encantado leerlo.

  • Ángel
    28/11/2017

    Enhorabuena! He aprendido mucho con él.

    Saludos.

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